CIEG - Centro Interdisciplinar de Estudos Grupais Enrique Pichon-Rivière

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Psicologia Social y Grupo Operativo: Una disociación inoperante.

Presentación en el CONGRESO CIGO 2014 – Chile

Desde la década del ’90, en Salvador, Bahía, Brasil, hay una tendencia a disociar la Psicología Social, fundamentada por el Dr. Enrique Pichon-Rivière, del Grupo Operativo.

Esta disociación tiene causas a ser indagadas. Una de ellas está relacionada a los ámbitos en que se desarrollaron y desarrollan sus prácticas y a las ideologías imperantes.

Disociar la Psicología Social del Grupo Operativo es una forma de vaciarlo de ECRO; el Grupo Operativo se torna así, apenas una dinámica al servicio de generar respuestas inmediatas sobre el grupo y no de un proceso relacionado a la tarea de un grupo y a su fundamentación teórica. Esta fue y continúa siendo en algunos ámbitos educacionales e de salud una tendencia en Salvador.

El Centro Interdisciplinar de Estudos Grupais, como institución que promueve la salud mental a través del estudio y la difusión de la Psicología Social pichoniana, desde su fundación, en 1995, viene realizando la ardua tarea de integrar lo que se disocia por falta de conocimiento.

La propuesta de este trabajo es repensar las diferentes prácticas en que se disocia a Psicología Social del Grupo Operativo para mostrar que sin esa articulación, una intervención nunca será una operación psicológica.

En una primera aproximación quiero destacar que cuando me refiero a la Psicología Social es a la que fundamentó Enrique Pichon-Rivière, por lo tanto en Salvador, para delimitar nuestra área de conocimiento, la llamamos Psicología Social Pichoniana, de la misma forma que el psicoanálisis lo hace con Freud, Lacan, Klein, Jung. Desde la misma perspectiva, cuando me refiero al Grupo Operativo es el acuñado por Pichon como metodología de aprendizaje en grupo y con un dispositivo de intervención llamado Técnica de Grupo Operativo, que implica un proceso de aprendizaje en el cual es fundamental la apropiación del ECRO (Esquema Conceptual, Referencial y Operativo), el trabajo de la Actitud Psicológica y la Distancia Óptima, la lectura a través del Método Dialéctico dentro de la Didáctica de Emergentes. A partir de estas premisas, como segunda aproximación podemos inferir que para trabajar con Grupos Operativos son indispensables el ECRO de la Psicología Social Pichoniana, la Técnica de Grupos Operativos, la Actitud Psicológica, la Distancia Óptima, el Método Dialéctico y la Didáctica de Emergentes.

La Formación de Coordinadores de Grupos Operativos y la Especialización en Psicología Social Pichoniana, cursos que el CIEG viene dando en Salvador desde 1995, contempla todos esos aspectos para trabajar con grupos operativos.

Para poder entender el proceso de desenvolvimiento del Grupo Operativo precisamos de saber un poco de su historia durante cuatro décadas en la Bahia.

El Grupo Operativo había sido conocido en Salvador en la década del 70 como práctica de algunos equipos interdisciplinarios en el Hospital Psiquiátrico Juliano Moreira. Emilio Rodrigué, psiquiatra y psicoanalista argentino, radicado en Salvador en 1974, me contó personalmente sobre esa experiencia, como también habló sobre Pichon-Rivière y la Psicología Social, en agosto de 1996, en la Primera Jornada de Psicología Social en Homenaje al Dr. Enrique Pichon-Rivière, promovida por el CIEG, en la cual también participaron Ana Quiroga y Moacir Gadotti, representando a Paulo Freire, entre otros convidados. Esa experiencia de intervención con grupos operativos de pacientes psiquiátricos, en los años ’70, no pudo ser continuada debido a la profundización de las prácticas represivas de la Dictadura Militar de esa época. Después de veinte años, la Psicología Social pichoniana y el Grupo Operativo estarían volviendo a través de dos ámbitos de desenvolvimiento: la Formación en Psicología Social y las prácticas empresariales.

Cuando llegué a Salvador en 1990 comenzaba a haber una demanda importante de empresas privadas y públicas en instalar los programas de Calidad Total. En esa época San Pablo se erguía como la proveedora de cantidades de Cursos y de profesionales para venderlos a las empresas y expandirlos para otros estados del Brasil, por lo tanto llegarían también a la Bahía.

Las empresas multinacionales y también las nacionales tendrían que ingresar en el Nuevo Orden Económico, la globalización, con la moda que vestirían los sectores de Recursos Humanos para garantizar la eficiencia de la producción y lograr la “mejor calidad” de los productos que se venderían en el mercado. Un mercado abierto a las importaciones de bajos impuestos que exigiría una gran competición entre sus productos y los nacionales. En ese contexto, llega de San Pablo para Salvador la Psicología Social y el Grupo Operativo y comienza a pensarse como un instrumento que puede ayudar a la Calidad Total.

Por mi historicidad, por mi ideología y por mi formación en  la Escuela tuve que enfrentar una gran lucha para que no fuese distorsionada la propuesta pichoniana.

La propuesta de la Calidad Total era seductora ya que creaba, en los empleados de una empresa, la fantasía de un bienestar que le proporcionaría trabajar mejor en su ámbito laboral y el Grupo Operativo sería un instrumento que proporcionaría mayor operatividad en los grupos de trabajo. Operatividad era considerada productividad. Esto hasta puede ser verdadero, pero, para quién sería ese beneficio? En función de quién y de qué estaría ese instrumento? Cuál sería el informe que un Psicólogo Social tendría que devolver a una empresa contratante? Si Pichon-Rivière pensó al Grupo Operativo para la promoción de la salud mental, estas empresas estarían interesadas en promover la salud mental de sus empleados?

Los pedidos que recibí durante los diez primeros años en Salvador para incluir la Psicología Social en Instituciones y Empresas fueron de personas conocidas que sabían cuál era mi posicionamiento frente a la Calidad Total, como también sabían que al final del curso no entregaría ningún tipo de informe sobre el desenvolvimiento del mismo; en todo caso las transformaciones aparecerían en términos de la interacción. Los Cursos serían realizados en equipo con observación y un aspecto debería ser explicitado en los grupos: “todo lo que se hablase en los grupos quedaría en los grupos”, hablamos de sigilo para construir un espacio de confiabilidad.

Describiré las dos primeras experiencias en ámbitos institucional y empresarial y las revelaciones a las que me aproximé para poder definir este tipo de intervenciones.

El primer trabajo que hice dentro de una Institución fue para la Prefectura Municipal de Camaçarí en 1990 y fue a través de una alumna que, en la época, era la Secretaria de Acción Social de ese municipio. Me solicitó que hiciera el Curso Aprender a Aprender, que era y continua siendo una introducción a la Psicología Social, para los todos los empleados de esa Secretaria porque, habiendo pasado por ese curso, le pareció importante llevar ese conocimiento a las personas que trabajaban con ella para posibilitarles una visión más amplia de los modelos internos, los vínculos y las interacciones desde la perspectiva de la Psicología Social. Fueron divididos en grupos de 17 a 20 personas (empleados públicos) de diferentes sectores en cinco Cursos dados a lo largo de cinco meses.

En ese trabajo pude visualizar algunos aspectos de la práctica de la Psicología Social que me servirían para otras intervenciones.

Esta primera experiencia me mostró la diferencia entre un grupo de personas que trabajan juntas, aunque no sea en el mismo sector, mas dentro de la misma organización y un grupo constituido por personas que no se conocen y que llegan interesadas por la propuesta de aprendizaje de la Psicología Social.

La base que los diferencia es el encuadre y la necesidad. En el caso de cualquier institución-organización-empresa que llama para realizar un curso, la necesidad no es de los empleados y si de quien puede hacer la lectura de la demanda de los empleados para la necesidad de la institución-organización-empresa. Y para que esta situación no se convirtiera en un obstáculo que impidiese la tarea, sería necesario explicitarla en todos los Cursos que fuesen requeridos, a no ser que se tratase de una solicitación hecha directamente por los funcionarios.

Tal vez lo más importante de esa intervención fue que en la medida que iban accediendo a la información, ésta les permitía identificar las conductas más rígidas, las diferencias y las semejanzas y el  por qué de los vínculos conflictivos. Estos aspectos aparecieron en el trabajo de cierre. Finalmente, los que estaban más abiertos para la situación de aprender lograron algunas transformaciones interesantes; aquellos que estaban más resistentes por lo menos salieron reflexionando.

El segundo trabajo fue en febrero de 1992. Fui llamada por la Mesbla Vehículos, una concesionaria de medio porte. El pedido era dar un Curso de Aprender a Aprender para los funcionarios de la empresa. Expliqué en qué consistía el  curso y les propuse hacerlo con todos los jefes y gerentes de las diferentes áreas para, después, hacerlo con el resto de los funcionarios. En este encuentro quedaron claras las cuestiones del contrato. Una vez terminado el trabajo no sería presentado ningún tipo de informe ni de informe para la empresa. Los resultados del Curso no serían exclusivamente para el trabajo, sino para la vida cotidiana de ellos en su totalidad.

Serían dos grupos de quince personas y los objetivos propuestos eran:

  • Reflexionar sobre algunos de los conceptos de la Psicología Social como Matrices de aprendizaje; Integración del pensar, sentir, hacer; Vínculo; Grupo Operativo y Técnica, Método Dialéctico y las Modalidades de Interacción Grupal;
  • Introducir el Método Dialéctico para la lectura de la realidad;
  • Proporcionar un espacio de aprendizaje grupal que les permitiese revisar los vínculos, las interacciones y sus roles dentro del ámbito de trabajo.

Este primer trabajo dentro de una empresa me hizo visualizar la delicadeza, sutileza ideológica de estar trabajando con Grupo Operativo dentro de un ámbito privado. Por ese motivo era necesario que no existiesen dudas en relación al encuadre.

En principio tendría que quedar claro para mí y para la empresa que el trabajo estaría siendo desarrollado para las personas y no para la empresa, aunque fuera ésta quien remunerase el Curso. Después dejar claro para todos los integrantes que no sería presentado ningún informe para la empresa aunque tuviese una persona observando, ese registro sería de utilidad solo al equipo para acompañar el proceso de aprendizaje del grupo; esto crearía un espacio de confiabilidad para la tarea grupal.

De este emergente  pude extraer algunos aspectos que certificarían la delicadeza de trabajar con Grupo Operativo dentro de empresas. Mi hipótesis era que  en lo implícito circulaba el miedo de exponerse y crear un conflicto que amenazase sus empleos, esto era tanto para gerentes y más aún para las secretarias. Consideré que este pudiese ser un secreto grupal que obstaculizaría la tarea y que no sería explicitado. Frente a esa situación de un miedo tan real como perder el empleo, cuál sería el posicionamiento de un coordinador? Hacer una intervención en el sentido de que se explicitase lo implícito o dejar que los obstáculos llegasen y se instalasen? Era casi una situación sin salida. Esto nos muestra cuántos aspectos  estaban en juego: Las expectativas sobre el Curso por parte del Gerente contratante, las expectativas del grupo que, en algún lugar, también estaban ligadas a las expectativas del Gerente; el cuestionamiento del rol de un coordinador, psicólogo social; la tarea del grupo; las diferencias ideológicas. Finalmente entendí que, a pesar de interpretar esa interacción y de tener hipótesis sobre ese proceso, estaba enfrentándome a un campo grupal diferente. Entonces lo importante pasó a ser la tarea explícita en el sentido de construir el conocimiento en grupo, desde las posibilidades. Las intervenciones las dirigí en el sentido de la visualización de la comunicación, la cooperación y el aprendizaje. En el cierre del curso hicimos una evaluación del proceso de aprendizaje individual, grupal, la relación con los aspectos teóricos y con el equipo. Los resultados que aparecieron fueron de mucho aprendizaje individual, de visualización de sus matrices, de sus vínculos, la mejora en la comunicación y en la cooperación y la importancia de la práctica de Grupo Operativo.

Los objetivos del curso fueron alcanzados pero no explicitados. Revisaron sus modelos internos, los identificaron, tuvieron una comprensión más clara de sus vínculos y de los roles que adjudicaban y asumían entre ellos y dentro de la empresa, pero los ejemplos que se manifestaron fueron en relación a la familia o casos de amigos, vecinos, conocidos, etc. Dentro de la empresa, sólo consiguieron ser trabajados los vínculos positivos. Yo sentí que los acompañé en el proceso de aprendizaje, me torné cómplice de esos procesos en sus aspectos silenciados.

A partir de este trabajo tuve clara consciencia de que el Grupo Operativo dentro de una empresa tendría que funcionar con un encuadre mucho más definido; ratifiqué el poder de ese instrumento como una arma de dos filos, que dependiendo quién y con qué finalidad la use puede promover la salud mental o puede generar enfermedad. Una persona puede ascender en un cargo o puede ser despedida.

Cuando fue fundado el CIEG en 1995 y hasta el año 2000 realicé cursos en la Secretaría de Industria y Comercio del Estado de la Bahia, BANEB (Banco del Estado de la Bahía), DESENBANCO (Banco de Créditos para el desenvolvimiento rural y empresario), PETROBRAS, Sanatorio Bahía (psiquiátrico) y en las Comunidades de Santa Luzía de Lobato y de Santa Cruz. Estos cursos variaban en cantidad de horas, según fuese la necesidad de la Institución o de la Comunidad. En esos primeros diez años los cursos más requeridos fueron: Aprender a aprender, Los Vínculos interpersonales en la vida cotidiana y la Capacitación e integración de líderes comunitarios. En la medida que esos cursos fueron desarrollados, fueron trayéndonos nuevos aspectos a ser mirados para el trabajo con grupos operativos. Muchos de esos trabajos fueron presentados en las Jornadas en Homenaje a Pichon-Rivière en Buenos Aires.

Durante los últimos catorce años, además de la tarea institucional, formadora del CIEG, continuamos realizando cursos externos para una gran cantidad de instituciones públicas, del tercer sector, movimientos sociales y comunidades.

Por otro lado el perfil profesional de los alumnos que vienen a cursar Psicología Social cambió. Si en la primera década la demanda era de asistentes sociales y pedagogos, en estos últimos años aumentó la demanda de psicólogos. Esto se debe también a que en los años ’90 había solo dos Facultades de Psicología y hoy existen alrededor de 15. La disciplina de Psicología Social tiene un matiz histórico y Pichon se da rápidamente, de pasaje, tratando sobre grupo operativo como una dinámica de grupos. Es en este punto en que nos encontramos con otro de los aspectos disociadores de la Psicología Social y el Grupo Operativo. En Brasil, durante los últimos doce años con el gobierno del Partido de los Trabajadores, se desenvolvieron Políticas Públicas que incluyen Programas Sociales y Psicosociales; implantando Centros de Referencia de Asistencia Social (CRAS) y Centros de atención Psicosocial (CAPS). Existe una Portaría/GM nº 336 – De 19 de febrero de 2002, que define y establece directrices para el funcionamiento de los Centros de Atención Psicosocial. Esta norma, en su Art. 4º, define las modalidades de servicios establecidas y las actividades a ser realizadas dentro de ellas: (4.1.1 – b) “atendimiento en grupos (psicoterapia, grupo operativo, actividades de suporte social, entre otras)”. Esto nos muestra que existe un reconocimiento de la importancia del trabajo con grupo operativo para la salud mental, mas no hay un reconocimiento de la importancia de la formación para poder trabajar con la Técnica. Nuevamente nos encontramos con la disociación: Psicología Social/Grupo Operativo. De la misma forma que un profesional para trabajar con psicoanálisis precisa hacer un curso, quien quiere trabajar con Grupo Operativo precisa hacer un curso de psicología social pichoniana. Parecería que hay una falta de conocimiento por parte de quien propone ese tipo de atendimiento. Por otro lado no existen instituciones públicas en las que se enseñe esta área de conocimiento.

Por todos estos motivos es fundamental tener claro en nuestras prácticas que el Grupo Operativo no puede disociarse de la Psicología Social Pichoniana y que fue concebido para promover la salud mental. Nuestro desafío será continuar haciendo una construcción integradora y pertinente para poder seguir desarrollando el pensamiento de Enrique Pichon-Rivière.

Bibliografia.

  • de Quiroga, Ana; “El sujeto en el proceso de conocimiento” en Enfoques y Perspectivas en Psicología Social, Ediciones Cinco, Buenos Aires, 1986.
  • de Quiroga, Ana; “El grupo sostén y determinante del psiquismo” en Crisis, Procesos Sociales, Sujeto y Grupo, Ed. Cinco, Buenos Aires, 1998.
  • de Quiroga, A. (1998). Crisis, procesos sociales, sujeto y grupo: desarrollos en psicología social a partir del pensamiento de E. Pichon-Rivière. Buenos Aires; Ediciones Cinco.
  • de Quiroga, Ana; “Algunas reflexiones sobre grupo y grupo operativo” en Revista Temas de Psicología Social N° 14, Ediciones Cinco, Buenos Aires, Agosto de 1995.
  • de Quiroga, Ana; “La formación de coordinadores de grupo en la Escuela de Psicología Social de Buenos Aires, fundada pelo Dr. enrique Pichon-Rivière”, en Enfoques y Perspectivas en Psicología Social, Ediciones Cinco, Buenos Aires, 1986.
  • Pichon-Rivière, Enrique; “Aportaciones a la didáctica de la Psicología Social”, en El proceso grupal, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1984.
  • Pichon-Rivière, Enrique; “Técnica de los Grupos Operativos”, en El proceso grupal, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1984.

 

30 de junho de 2019

LILIANA GRACIELA CHATELAIN

Profesora en Letras Modernas y Contemporáneas (Universidad de Buenos Aires);

Psicóloga Social (Primera Escuela Privada de Psicología Social fundada por el Dr. Enrique Pichon-Rivière, Buenos Aires, Argentina);

Directora del Centro Interdisciplinar de Estudos Grupais – Enrique Pichon-Rivière. CIEG, Salvador, Bahía, Brasil, desde 1995. www.ciegepr.org.br

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